CÓMO INVERTIR CON ÉXITO EN CUALQUIER TIPO DE ACTIVO




¿CÓMO COMENZAR A INVERTIR?

1. Analiza los recursos disponibles.

Si posees dinero suficiente en tu cuenta de ahorro en efectivo para cubrirte durante seis meses, entonces puedes invertir a largo plazo y plantearte objetivos a mayor escala. En cambio, cuando generas un ahorro menor es necesario que evalúes qué tan dispuesto estás a perder parte de él. Las metas serán menos ambiciosas para no perder la estabilidad de tu ahorro.

 2. Considera la rentabilidad y el riesgo.

El retorno o devolución está directamente vinculado con el nivel de riesgo que conlleva una inversión. Si apuntas a obtener una devolución alta, entonces el riesgo será mayor que si decides comenzar a pequeña escala. La elección dependerá del objetivo que quieras alcanzar.

 3. Delimita tu objetivo.

Es distinto invertir dinero para pagar tus estudios que invertir para costear un viaje. A raíz de la meta que te propongas, podrás tomar un mayor o menor riesgo. Asegúrate de delimitar tu objetivo para considerar cuánto podrías perder.

 4. Investiga tarifas de los servicios de dinero.

La inversión implica un gasto porque requiere tiempo. Los bancos y planes de ahorro cobran tarifas por la prestación de sus servicios, como cualquier otra empresa. Deberás averiguar qué costos implica el sistema que seleccionaste para invertir, así te aseguras que una falla en el plan no termine con la rentabilidad que ibas a recibir.

 5. Selecciona el sistema que mejor se adecue a tus objetivos financieros.

Asesórate acerca de los diferentes planes y cuentas que ofrece tu banco para establecer cuál se ajusta a tus metas pero principalmente, a tu realidad económica. Recuerda que la inversión parte de un dinero extra, no de una necesidad. Generalmente una cuenta en efectivo de acceso instantáneo no implica grandes cambios en tu economía y puedes retirar el dinero cuando lo desees, por lo que se considera una inversión segura si tienes la perseverancia necesaria.

 6. Válete del efecto bola de nieve.

Estudia tu salario en relación a tus gastos cotidianos para analizar si estás en condiciones de apartar una pequeña suma cada mes. Por ejemplo, analiza si guardar el 3% de tu sueldo implica trabas económicas en tu día a día. Siendo consecuente lograrás una bola de nieve al cabo de unos meses -pequeñas proporciones que se convierten en una suma considerable- y quizá hayas logrado una mejor administración que te permita aumentar algún punto porcentual de ahorro. Por supuesto que cuanto mayor sea tu ingreso, más alto será el porcentaje que puedas invertir.

 

7. Mantente firme.

Cuando las inversiones dan los resultados esperados, aunque sea en pequeñas proporciones, se genera la tentación de retirar el dinero del sistema en el que fue colocado para alcanzar su rentabilidad. Mantente firme con tu decisión y evita utilizar el dinero invertido para otros fines, al menos durante un tiempo considerable para que no afecte el crecimiento que estás experimentando.

 

8. Sé paciente y constante.

La falta de resultados inmediatos frustra a los inversores primerizos que desean ver su evolución en el corto plazo. Las inversiones requieren mucho tiempo para lograr consecuencias importantes y también una gran dosis de perseverancia. Así que no incursiones en el mundo de la rentabilidad financiera si careces de paciencia y constancia.

 

9. Marca un ritmo.

Realizar contribuciones con una frecuencia establecida, te ayudará a lograr la constancia necesaria para acumular dinero lentamente. Además, es fundamental seguir el rumbo de tus objetivos iniciales. En la medida de lo posible, mantener decisiones sólidas en lugar de cambiar tus metas permanentemente, es la clave para asegurar el incremento de tus recursos.

10. Evita endeudarte.

Utilizar dinero que no posees físicamente para comenzar tu inversión, puede generar el efecto contrarioy el potencial incremento de tus recursos se convertirá en una deuda. Cualquier inversión tiene un componente de incertidumbre, así que estudia tus recursos e infórmate de los mecanismos disponibles.

 

11. Diversifica tus recursos.

 

Distribuye entre diferentes productos y clases de activos el dinero que deseas invertir. De esta manera, si una inversión no arroja los resultados esperados siempre tendrás un plan B.

Fuente: http://noticias.universia.net.co


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